UN TARRACONENSE CON ALMA DE MARCHENERO

"Sólo puedo decir que llevo a Marchena en el alma", fueron las palabras que pronunció Josep María Sabaté Bosch, un Congresista de 73 años de edad que desde la primera edición no ha fallado a su cita con Marchena. Es natural de la ciudad catalana, sin antepasados familiares marcheneros, y como costalero de la hermandad del Gremio de los Mareantes, acudió al I Congreso de Costaleros llamado por la atención que se le prestaba a este sector de la Semana Santa un tanto olvidado. Antes de saber que sería homenajeado, nos comentó sus impresiones sobre el Congreso y sobre nuestro pueblo, donde no ha faltado a ninguna de las ediciones y ha ido incorporando amigos de su tierra como Joaquín Julia Panadés y Pere Ramón Armesto. También sería homenajeado por su labor en el Congreso de Costaleros, Luis Jiménez Gavira.

Fuente: La Voz de Marchena.

"Soy el decano, el inscrito número 1 en la primera edición", nos comentaba antes del inicio del Congreso de Costaleros Josep María Sabaté Bosch, costalero durante 25 años de la Hermandad de los Mareantes de Tarragona hasta el pasado año 2013, y que allá por 2009 decidió sin pensárselo venir a Marchena a la I edición de Pasión a Hombros.


En todas estas ediciones, este catalán se ha ganado el respeto y cariño del público asistente, comentándonos que sale como costalero con su hermandad en el paso del Santo Entierro y posteriormente el Viernes Santo se unen todas las Hermandades en Vía Crucis Especial.

Además, por su parecido con el apóstol Judas, nos comentaba que ha sido elegido para encarnarlo en la representación de la Sagrada Cena, destacando el carácter catequético de la Semana Santa de Tarragona: "Todas las Semana Santa son únicas", afirma Josep María.

Respecto al Congreso de Costaleros "en Marchena tuvieron un mérito enorme al organizarlo, nadie había pensado hasta entonces en ello y los costaleros son pieza fundamental de la Semana Santa", manifestando sobre nuestro pueblo que "siempre le he dicho al alcalde de turno que da gusto venir, que lo tienen muy bien, arreglado y limpio".

Junto a él y ya en tres de las cuatro ediciones, ha venido Joaquín Juliá Panadés, presidente de la Agrupación de Asociaciones de Semana Santa de Tarragona y el secretario Pere Ramón Armesto, éste por primera vez en el actual Congreso.

Juliá destacaba que la Semana Santa de Tarragona tiene "procesiones con 450 años de historia, y aunque ha sufrido altibajos, pasamos por un momento muy bueno, donde se están haciendo cosas buenas para la Semana santa de Tarragona, como un museo o la gestión para que sea declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional", ya que en estos momentos cuenta con la declaración de Fiesta de Interés Turístico concedida por la Generalitat de Cataluña.

Respecto al Congreso, "nos interesa ver cómo se vive la Semana Santa en diferentes puntos de España, todo lo ligado a la Cuaresma y cambiar impresiones, contar con nuevas visiones como hacemos también en un acto de reprocidad en Tarragona donde hacemos cada año un intercambio con otra Semana Santa del Estado español, de forma que el conocimiento es recíproco", mostrándose en este sentido "abierto a hacerlo con Marchena en una próxima edición".

Pere Ramón Armesto incidió en la idea de venir a Marchena para "convivir y conocer Semana Santa que al fin y al cabo siempre se mueve por sentimientos parecidos, pero con criterios diferentes en cada lugar y formas de exposición en la calle completamente distintas".


Gonzalo Lozano, presentador del acto de inauguración y que durante toda la noche condujo el acto de forma eficaz y sobresaliente, calificaría de "justo y necesario" el reconocimiento a Josep María, que tuvo lugar tras las declaraciones institucionales de inicio, y también a Luis Jiménez Gavira, presidente del anterior Comité Organizador y al que calificó de "buen vecino y magnífico docente", aparte de destacar su labor en el ámbito cofrade.

Luis Jiménez, agradecido por el reconocimiento, dijo estar "abrumado" por lo inesperado del mismo y deseando "gran éxito" a la IV edición, pronunció unas palabras para la reflexión: "Habrá que hacer balance de los pros y los contras y Dios sabe si habrá quinta edición", señaló, pues está claro que los 118 congresistas inscritos no son una cifra negativa, pero ciertamente se percibe que no ha dejado colmada las expectativas tras los trabajos de organización de este Congreso.